El Tamaño Justo

Hace un par de semanas me avisó un colega de que iba a montar una “reunión” en su casa. Yo no tenía muchas ganas, acababa de follar hacía un rato, pero….¿Como decir que no a una orgía? Y allí que me fui.

Me puse solo un pantalón de deporte y una sudadera con cremallera. Algo fácil de quitar llegado el caso. En el portal de mi colega me encontré a dos chavales bien guapos, estaban llamando al timbre de la fiesta, así que sabía que también iban a follar. Nos miramos, sonreimos y entramos cuando nos abrieron. En la portería hay dos ascensores, uno grande y otro mucho más pequeño. Casualmente, el más pequeño es el que estaba en la planta baja. Subiríamos apretados pero podríamos subir los tres, nos miramos de nuevo, volvimos a sonreir, y nos metimos en el pequeño.

Yo era el más alto de los tres, me puse a un lado, otro un poco más bajo se puso enfrente de mi y el tercero en el fondo del ascensor. Ciertamente estábamos apretaditos, aquello era como un montacargas. ¿Sabes esa sensación cuando alguien que te atrae sexualmente invade tu espacio vital y te sientes entre incómodo y excitado? Pues a mi se me tradujo en que se me puso el rabo duro. El chaval que estaba frente a mi me estaba rozando, muy pegado, y sintió mi nabo crecer y golpear en su cintura. Sonrió de nuevo, y sin cortarse un pelo, me bajó el pantalón, liberó mi polla y empezó a pajearla. Como es normal en estas situaciones, nadie dijo nada, las cosas simplemente sucedieron. Me miraba y sonreia, mientras, me pajeaba. En unos segundos, hizo una sentadilla (no tenía espacio para más) y se la metió en la boca, tragándosela entera. Me subió una corriente de gusto por la espalda que me hizo gemir. Tragaba y tragaba con ansia. El otro chaval se bajó el pantalóncito que llevaba y se sacó el rabo para pajearse. Se la cascaba en la cara del otro chico, ya que no había más espacio. Y nos la empezó a comer a los dos. En ese momento, cuando supe que la cosa iba para largo, le di al botón de paro del ascensor. yo de allí no me bajaba sin clavársela en el culo.

Cinco minutos de mamada doble, con su boca bien mojada de saliva, tragando dos pollas por turnos, hasta que le cogí del brazo, le levanté, le di la vuelta y le puse los pantalones por las rodillas. Debajo tenía un culo…..pero un culo….de estos que te llena las manos y es suave y carnoso y pide a gritos que lo folles……Joder, no podía esperar más. Lo abrí con los dedos, me escupí en la mano para lubricar, la enfilé en su agujero (cuando hay tan poco espacio, de verdad, es todo muy fácil y excitante) y clavé lentamente. El chaval gemía de dolor-gusto con la frente pegada al espejo del ascensor. Sentía entrar cada centímetro de mi pollaza hasta que hice tope con los huevos. Toda dentro, hasta el fondo, le tenía bien ensartado. Comencé a taladrarle de lento a rápido. Aquello era un ascensor, no quería que se fuera a la mierda y encontraran a tres maricones desnudos enculándose muertos entre un amasijo de hierros, jajajajajajajaja. Así que fui con cuidado. Follar lento, pausado, tiene la ventaja de que sientes cada movimiento, cada metida, y se traduce en oleadas de gustazo que recorren tu piel. Y yo le clavaba tan adentro, que el chaval, lo que se dice placer, estaba sintiendo mogollón.

Casi sin darme cuenta, el otro chico, pasó de pajearse viéndonos follar, a hacer una sentadilla, sentarse en el suelo, colocarse bajo mi pasivo y tragarse su polla. En ese momento, cuando se la empezó a mamar a base de bien, el chaval ya no se cortó y jadeó y gimió como una perra. Le estábamos sirviendo bien por ambos lados, y se oía como lo disfrutaba. A cada jadeo, más burro me ponía yo. Se me estaba olvidando que era un ascensor, y aceleré el ritmo para darle una buena follada de culo. A más embestidas mías, más jadeaba el chaval, y más fuerte embestía yo, y más fuerte gemía él, y más polla le clavaba yo, y así hasta que soltó un grito de gusto que se quedó “a gusto” y le llenó la boca de lefa abundante al pobre chico que tenía mamándosela. Se corrió sin avisarle ni nada. Le agarró la cabeza, se la metió hasta la garganta y descargó todo dentro. Yo podía ver la cara de mi pasivo en el espejo. Esa cara de placer en un chico tan guapo fue lo que necesitaba para querer descargar yo también. Le cogí de la caderas, apreté fuerte, la clavé hasta los huevos, el chaval gritó (sin piedad le metí los 22 cm. hasta el fondo y empujé más para encontrar sitio en sus entrañas) y mientras él gritaba, yo le llenaba el depósito de leche a chorro. Fue una corrida más larga de lo normal, por que apretaba y apretaba, empujaba y empujaba, y no dejaba de correrme y sentir placer. Fue la ostia de bueno.

Mientras todo esto, ni nos habíamos dado cuenta que el ascensor había empezado a subir. Y, aún con mi polla dentro de su culo recién corrida, y su polla en la boca del otro, también lefada, se abrió la puerta del ascensor y nos vimos a nuestro colega, en calzoncillos y camiseta, riendo a carcajadas: .- Pero que cabrones estáis hechos. No pudisteis esperar a la fiesta. Pasad que aquí estamos empezando a calentar -. Nos subimos los pantalones y entramos. Había tíos por todos lados. El chaval que me follé y yo, nos quedamos charrando en la cocina mientras reponiamos fuerzas. El otro chico, caliente como estaba y sin haberse corrido, fue pillado por banda enseguida por un grupo  y le estaban dando por todos lados.

Tras unos minutos, el chaval se me subió a la encimera de la cocina, me rodeó con sus piernas y me dijo .- Y ahora me vas a volver a follar. Y nada, con sumo placer, me amorré a su culo y lo saboree antes de volver a taladrarle de nuevo.

Nada como los espacios pequeños para intimar con la gente.

Esto es grande!

¿Te acuerdas del chaval del pollón de 26cm. que me traje a casa tras follármelo en el bosque? Pues espera que te cuente lo que hicimos esa tarde.

Me siguió con el coche hasta casa. Al entrar, puse la calefacción, la cafetera a calentar y fuimos al salón. Yo empecé a desnudarme. El chaval se quedó algo cortado. .- Espero que no te importe que nos quedemos en calzoncillos para estar más cómodos. -. Sonrió y se quitó la ropa él también. Los dos nos sentamos en el sofá a charlar un rato mientras se hacía el café.

Charrando, charrando, miraba de vez en cuando el bulto de su calzoncillo. Veintiseis centímetros de rabazo enorme no son fácil de ocultar. Y, por más activo que sea, no podía pensar sino en comérmela y jugar con ella. Un pollón así es complicado de encontrar por casualidad.

Suena el silbido de la cafetera y me levanto para ir a por el café. No dejaba de pensar en follármelo de nuevo. Ese rabo impresiona. Saco las tazas del armario, las cucharillas, el azucar y……ras! el chaval estaba detrás de mi, con todo el nabo empalmado, metiéndolo entre mis piernas. La sensación fue la ostia. Duro y caliente, un palo gigante entre mis piernas. Se me puso dura al instante. Me cogió de la cintura y simuló suavemente que me estaba enculando. Yo me puse a mil por hora. Me pasó la lengua por la espalda. Me la mordisqueó. Se notaba que se moría por clavarla. .- Debido a mi tamaño no es fácil ser activo. Por eso hago de pasivo. Pero me mola mucho follarme un buen culo. -. Me dijo en voz baja, mientras, me bajaba el calzoncillo y me sobaba el culo a base de bien. En ese momento sabía que éste quería reventarme con su rabazo. Reconozco que me han follado algunas veces, pero muy de vez en cuando. No se yo si podría con semejante elemento así por que sí. Pero el chico estaba muy bueno, tenía una carita dulce, sentí en sus palabras que estaba deseando poder follarme……y como, después de todo, lo mío es cumplir fantasías…..le agarré de la cadera, giré la cabeza, me abrí de piernas, recé (jajajaajaja) y le dije: .- Fóllame! -. Solo le oí un “Joder. Gracias, cabrón” y acto seguido se arrodilló a comerme el agujero. Y menuda comida de culo que me hizo. Parecía que no hubiera comido en años. Me agarró las nalgas con las manos, las abrió y se metió un atracón de la ostia. Yo me incliné sobre la encimera y empece a jadear de gusto. Mira que me han comido veces, pero esa vez fue tremenda. Me dejó viendo las estrellas, me metió la lengua hasta el fondo. Me tenía agarrado el rabo y me lo echaba hacia atrás para lamerme los huevos. No se como describir el placer que estaba sintiendo, pero los gemidos que soltaba lo decían todo. Que gustazo.

No se ni cuanto estuvo metiéndome la lengua, por que yo estaba flotando, pero tuvo que ser rato largo ya que el café empezaba a enfriarse.

Cuando yo ya había perdido la noción del tiempo, se levanta, enfila su pollaza en mi agujero y empuja. .- Eh! Espera, toro. Lubrica bien o me vas a empalar. -. le dije al tiempo que le paraba con la mano. Se echó saliva en la mano. .- Ayyysss, esto va a doler. -. pensé yo. La volvió a colocar en la entrada de mi culo y empujó de nuevo, suavemente. Cerré los ojos y abrí poco a poco el culo. Conforme abría, sentía como entraba su rabo, y entraba, y entraba, y entraba, y….JO-DER, ya lo tenía clavado hasta el fondo. Podía sentir sus huevos contra los míos. Me mordí la mano y le dije: .- Dale! Fóllame bien fuerte. -. Empezó despacio. Sacando. Metiendo. Sacando. Metiendo. Yo solo podía sentir cada puto centímetro rozando mi piel. Aquello era bueno de cojones.

Al poco, aceleró el ritmo. Me dio unas palmadas en el culo y comenzó a taladrar con fuerza. Podía notar como me llegaba a las entrañas, como hacía tope. Ya no sentía dolor alguno. me estaban follando de puta madre.

El chaval iba cada vez más rápido. Clavada tras clavada. Embestida tras embestida. Se estaba emocionando. .- Joder, tío. No te haces idea de lo que echaba esto de menos. Tu culo es la reostia. -. Y no paraba de follarme a saco. Yo flipaba con cada clavada. Me abría el culo y me la metía mas adentro. Si llega a meter más fuerte, creo que me atraviesa entero. Mi polla chocaba contra el mueble de la cocina con cada embestida.

Después de una hora o así, le oigo decirme que se va a correr. .- Qué dices? No, espera, aguanta. -. le dije antes de que acabara la diversión antes de tiempo. Saqué su rabazo de mis adentros. Me senté en la encimera, me abrí de piernas tanto como pude, le cogí el nabo, me lo enfilé, me agarré la polla y le dije .- Y ahora rómpeme, cabrón. -. El chaval me cogió de los muslos y me metió una tanda de clavadas bestiales que me di dos cabezazos contra el mueble. Yo no dejaba de pajearme a base de bien, me tenía todo el polvo super empalmado. Así da gusto dejarse follar, joder. 

Cuando ya no pudo más, y sin avisar, sacó su enorme pollón (me dio pena, jajajaja, me estaba divirtiendo), lo puso junto al mío, los agarró los dos con una sola mano y los pajeó unos segundos hasta que ambos nos corrimos a la vez. De nuestras pollas salían chorrazos de lefa que me cubrían el pecho y resbalaban por los abdominales. Nos corrimos la ostia, aquello no dejaba de brotar. No se si nos oyó el vecino pero ambos gritamos a gusto mientras soltábamos leche.

Al terminar, pasó su lengua por mi pecho, recogió algo de lefa y me dio un morreo guarro. La mezcla sabía dulce. Cogí un poco con los dedos, se la pasé por los labios y le morree yo también. El sabor era total.

Tras recuperar el aliento, nos fuimos a la ducha, donde aproveché para comerle el culo y la polla. No podía dejar que se fuera sin comerme ese rabaco. La sensación de comerle la polla con el agua lloviendo sobre ella, medio ahogándome en agua y rabo, era genial. Acabó cuando me llenó la cara de leche. Fue una ducha doble, jajajajaajajaja.

Se hizo la hora de irse y le despedí en la puerta, indicándole como salir a Benidorm y el clásico “Ha sido la ostia, Quiero repetir” (que pocas veces se cumple). Cuando volví al salón, aún sentía el culo caliente, como si siguiera follándome, encontré un papel con su número de teléfono y un “Gracias por este día” sobre la mesa. Parece que, después de todo, esta vez sí que se cumplirá.

Into The Woods

Ayer, día 23 de diciembre, al despertar, mi polvo de la noche se despedía para irse a su casa. Yo me estaba preparando el desayuno, medio adormilado todavía, cuando llaman a la puerta. Era el mismo chico pidiendo de volver a subir. Mi polla estaba dura, así que pensé que me ayudaría a descargar. Pero como que no, el coche no le arrancaba y debía estar en Benidorm para entrar a trabajar, que si podía acercarle. Pues nada, no puedo decir que no, y me vestí para acercarle a su trabajo.

Tres cuartos de hora más tarde, le despedía a la puerta de su curro, al final de la playa de levante. Y yo que aún quería mi primer café, me acerqué al McDonalds de allí para tomarme uno. Esperando en la cola, me tocan en el hombro y oigo que me preguntan .- ¿Eres el último? -. Me giro y me encuentro a un tío de metro setenta, moreno, de ojos azules, que me sonreía. Le digo que sí sin dejar de mirarle a los ojos, esa combinación de moreno y ojos azules me fascina. Ni se porqué, le cedo el turno para que pida él primero. Al ponerse delante y ver su precioso culo redondo, entiendo por que, instintivamente, le cedí el turno.

Tras recoger mi café, salgo fuera y me lo veo en la esquina, mirándome. Me acerco y, sin cortarme un duro, le invito a que vayamos a un lugar más discreto para follar. Aunque no es infalible, pocas veces me ha ido mal yendo al grano de esa manera. Me pide que le siga con el coche. Me tiene intrigado. Hay muchos sitios medio públicos alrededor donde poder darle rabo, ¿por qué ir en coche a ninguna parte? Pero me pierden los enigmas, así que le sigo.

Vamos hasta la afueras, camino de Altea, y nos paramos junto a un bosque de pinos. Nos bajamos de los coches y camina hacia adelante por un sendero estrecho entre los árboles. Por el camino, íbamos sin decir nada, yo pensaba en que me estaba metiendo por el bosque con un total desconocido (por guapo que fuera) y que, lo mismo, mañana abrirían los informativos con la noticia de un gay alto y guapo (yo) encontrado muerto en el bosque, jajajajajaja. Pero como que me daba igual, solo podía contemplar su hermoso culito bamboleándose mientras caminaba.

Cuando ya no había nada a la vista más que árboles, se paró, me empujó contra un pino y nos besamos. Mientras nos besábamos, me agarraba el nabo y los huevos, me abría el pantalón, me lo bajaba y me empezaba a pajear. Ni dos minutos después, se arrodilló lentamente, al tiempo que mordía mi pecho, mi torso hasta restregarse la cara con mi rabo duro y mis pelotas. Le agarré del pelo, le retiré la distancia justa para colocar mi polla en su boca, y se la enfilé toda dentro hasta el mango. Con su cabeza bien cogida, le empecé a follar la boca a base de bien. Mientras, se desabrochaba su pantalón para liberar su nabo y poder masturbarse mientras saboreaba mi rabo. Entre jadeo y jadeo, miré hacia abajo y vi su pollón impresionante. Un rabazo de no menos de 26 centímetros, duro, gordo, que me hizo quedarme a cuadros. Totalmente en shock ante esa visión, tuvo que llamarme la atención para que continuara zumbándole en la boca. Volví al tema y, flipando con el tamaño de su nabo, le daba más y más fuerte en la boca hasta atravesarle la garganta, metérsela entera y aplastar mis huevos contra su barbilla hasta dejarle sin aire.

Después de una follada de boca brutal, de las que te cambian la voz, le puse de pie y le agarré el culo para abrírselo. Al pegarle a mi, sentí su enorme estaca entre mis piernas, rozando mis huevos. Me estaba derritiendo de gusto. Me agaché para poder disfrutar un poco de esa maravilla de la naturaleza e intentar tragármela (por más activo que sea, no puedo dejar pasar la oportunidad de tragar un enorme pollón), pero me paró antes de poder bajar del todo y me dijo que le follara ya, que no podía esperar. Joder! Para una vez que encuentro semejante X-Man….me quedo con las ganas. Yo estaba algo cabreado por quitarme el caramelo de la boca, así que le agarré del brazo, le dí la vuelta, le estampé contra el arbol y le abrí las piernas. Me cogí el nabo con una mano y se lo enfilé al agujero húmedo de su culo a la vez que le empujaba la cabeza contra el pino con la otra mano. De un solo golpe, clavé todo entero hasta los huevos. Él gritó de gusto (menos mal que no le oía nadie. Empiezo a pensar que por eso me llevó al bosque) y yo comencé a darle la follada de su vida. Le empotraba contra el árbol con cada embestida, embestidas que aceleraba y aumentaba de fuerza a cada segundo. Estaba descargando en su culo toda la rabia de no haber podido comerme su rabo gigante.

Mientras yo le follaba a saco, él se sujetaba para no tragarse el pino. Yo no podía parar, cada vez más fuerte, azotándole el culo mientras le clavaba en nabo. No podía parar, necesitaba darle más, y más, y más y más rabo.

Tras una hora de destrozarle a pollazos, oigo como grita que se va a correr, que no puede aguantar más. Le levanto, le paso el brazo por el pecho, le pego contra mi y le cojo su enorme rabazo para pajearle. No hace falta que cuente el gustazo que fue agarrar semejante herramienta. era enoooorme. Tras unos segundos de pajearle, entre jadeos y gritos de gusto, sin cortarse un pelo, soltó unos buenos chorros de leche contra el pino. Verle correrse, salir toda esa lefa de ese cañón de carne flipante, fue el detonante de que me quisiera correr yo. Le dije .- Ahora es mi turno -. y, sin saber como, se deshizo de mi abrazo y se colocó de rodillas ante mi para recibir toda mi corrida en su cara. No tuve tiempo de pensar y, gritando yo también, le solté todos los chorrazos de mi leche en la cara, cubriéndosela desde la frente hasta la barbilla. Abrió la boca y se la metí dentro para que me la dejara bien limpia. Me tuve que apoyar con una mano en su cabeza y con la otra en el árbol para no perder el equilibrio. El corridón fue la ostia.

Se limpió la cara, nos vestimos y caminamos de nuevo hacia los coches. Charlando, me contó que había venido por unos días y tal….. Mientras hablaba, yo no dejaba de pensar en que quería disfrutar de ese rabazo suyo. Al llegar al coche, le invité a pasar la tarde conmigo en mi casa. Sonrió, me dijo que a las cinco tenía que estar en el hotel y que no habría tiempo. .- ¿Como que no? Aún tenemos seis horas. Una para ir, otra para volver y cuatro para follar hasta que no nos quede leche en los huevos -. Sin pensárselo dos veces, se vino a casa.

La próxima vez os contaré que hicimos esas cuatro horas de sexo, y como aproveché los 26 centímetros de gigante carne dura que tenía entre las piernas.

2×7:14

El sábado pasado, estaba yo en casa, en albornoz, tras una larga ducha bien caliente para quitarme los restos del trío que había hecho por la tarde. Ese momento tirado en el sofá, relajado, con la luz baja, un programa insulso en la tele y un té recién hecho sobre la mesa. Me hubiera dormido una buena siesta, pero, me esperaba una noche muy ocupada. Había organizado un encuentro de parejas en casa para disfrutar los unos de los otros.

Estos encuentros no son fáciles de organizar. Tienes que conocer, o medio conocer, o venir recomendados, a todos los invitados. Saber que todos son atractivos, tienen unos buenos cuerpos, unos rabos entre decentes y descomunales, que están abiertos a múltiples experiencias, que no sean malrolleros y puedan compartir a su novio, e, incluso, dejarle hacer a su aire si llegase el caso. Repito, no es fácil, pero sí muy gratificante.

Tras varios días de “casting”, encontré 7 parejas. Todos de entre 18 y 39 años. Todos hermosos. Todos con ganas de follar y ser follados de mil maneras diferentes. Y todos iban a llegar a mi casa a las 10 de la noche. Joder, me quedaba media hora y aún no había preparado los lubricantes y condones, dildos, camas, sofás, toallitas, blah, blah, blah……… Y yo tumbado en el sofá con muy pocas ganas de levantar el culo, jajajajaajajaja. Pero como anfitrión, era lo que debía hacer.

Me cambio y me coloco unos pantaloncitos de deporte, bien cortos, y una camiseta de tirantes. Me aseguro que la calefacción esté puesta y empiezo a abrir la puerta a mis invitados, que van pasando al salón donde he colocado algo de beber para ir rompiendo el hielo.

Tras unos minutos de charla, presentaciones, miradas y sonrisas nerviosas, la calefacción y la bebida hacen su trabajo y todos se van quitando la ropa y dejándola sobre la mesa redonda del comedor. Cuando están todos semidesnudos, la cosa ya empieza a ir sobre ruedas. Como anfitrión, he de “ayudar” a que empiece la fiesta, así que le agarro el culo a un amigo pasivo que ya me he follado varias veces y le pego mordiscos en la nuca. Le bajo el calzoncillo, mientras los demás miran, le doy la vuelta y, después de un beso de bienvenida, le arrodillo a comerme el rabo. Comienza el empalme colectivo, la quitada de ropa interior y las manos que tocan y pajean al de al lado. Poco a poco, mientras yo tengo a mi pasivo tragando polla como un loco, observo que se van haciendo tríos, parejas cuartetos, entre los que más se atraen. Los pasivos son los primeros en comer rabos, para ir abriendo la noche.

Los primeros minutos, todos se concentran en el salón, así que lo tengo lleno de tíos mamando rabos y tíos besándose y sobando culo. Pero, conforme avanza la acción, cada grupo busca su lugar entre el resto de las dependencias de la casa. Como debe ser. Hasta que llega un punto en que, en el salón, solo estoy yo con el chaval comiéndome la polla, otro chico metiéndole la lengua en el culo y un trío en el sofá, de un pasivo tragando rabo de dos activos. Cuando ya están todos metidos en el juego, es cuando yo, como buen anfitrión, paso mesa por mesa para comprobar la satisfacción de mis “comensales”. A mi pasivo ya le están clavando rabo a cuatro patas, y parece que está  disfrutando. El chico que se lo está follando está muy cachas, algo inflado, pero con un rabazo bien grande que embiste sin compasión a mi colega, jadeando y mordiendo un cojín, medio tumbado sobre la alfombra. Es momento de ausentarme.

Me acerco al trío que hay en el sofá. Dos hombres, ya pasados los 35 años, cachitas y peludetes, algo quemados del sol (que mira que les digo que no se pasen con el moreno) y un chico de edad indeterminada, novio de algún otro de la fiesta, pasivo como él solo, con el culo bien abierto, a cuatro patas, y comiéndoles los rabos con ansia. Ante la visión de un culito abierto y hambriento, no pude por menos que colocarme detrás, enfilar la polla hacia su entrada, agarrarle su redondo culo y empujar para meterme dentro. Para ayudar a que aguantara el dolor, uno de los activos le clavó la polla hasta la garganta y le cogió de la cabeza para apretar fuerte. Y yo empecé a zumbar a buen ritmo en su agujero. Después de un buen rato dándole rabo, le levanto y le siento sobre uno de ellos. Aprovechando que le dejé muy abierto, el otro vino por detrás y también se la metió. Ahí les dejé, en plena doble clavada, para irme a ver que se cocía en el resto de la casa.

Paso por encima de los dos de la alfombra, que siguen follando como si se acabara el mundo, y en el pasillo me encuentro a un chico delgado pero fibrado, rapado, arrodillado comiéndole el nabo a un chaval de unos….18 años? Muy joven y guapo y con un pedazo rabo de los que llenan donde se metan, tremenda pollaza tenía. Me acerco y me coloco a su lado para ofrecer mi polla al fibraete, que empieza a comerse las dos a la vez. Paso la mano por la cintura de mi compañero de mamada y noto que tiene un dildo en la mano y se acaricia el culo con él. Éste quiere tema. No lo dudo y le exploro el culo con los dedos para tantear. Al ver la reacción, su mirada, y el arqueo de espalda del crío, me retiro de la mamada, me pongo en su espalda, la polla en su agujero, agarro sus caderas y…….clavo lentamente hasta el mango. Lanzando un gemido bien alto, el chico se echa hacia adelante, empotrando al mamador contra la pared y ensartándole su espectacular pollón hasta la garganta, que no se como no le ahogó. Poco más y me toca llamar al SAMUR. Menos mal que el pasivete era de amplia tragadera y aceptó el rabo sin rechistar. Yo, una vez comprobado que no habíamos tenido una baja, suavemente me fui follando al chaval, haciéndole sentir cada centímetro. Echó su cabeza hacia atrás, me agarró del culo y empezó a jadear muy bajo, como si se derritiera por dentro. Y lo parecía, por que su culito estaba caliente y húmedo. Una gozada de culo. El pasivo fibrado, que parecía muy entretenido mamando polla, soltó carácter y nos empujó hacia atrás para poder clavarse el pollazo del colega. No le costó nada, conforme lo colocó, entró entero (recordar quedarme con su número para futuros polvos). Así estábamos los tres, en pleno trenecito, ocupando el pasillo en una follada dentro de otra follada. A la media hora o así, sentí que me iba a correr, pero no era momento. Salí del culo caliente del chavalito, le dí una palmada en la nalga y un beso en la nuca y seguí explorando la casa. Tenía que descansar sino quería explotar antes de tiempo.

Al mirar en uno de los baños, el del espejo de pared a pared, encontré a tres tíos. Uno sentado sobre el mármol, con las piernas abiertas y un grande y hermoso rabo bien duro. Otro agachado sobre ese hermoso rabo y con las piernas abiertas y un tercero zumbándole fuerte. Era excitante ver como miraba en el espejo como se follaba al tío, le cogía de la cabeza y apretaba para que tragara más polla, mientras él seguía clavando y clavando y clavando sin descanso. Yo no podía ponerme a clavar polla por que debía descansar, así que me acerqué, besé al que estaba sentado en el mármol, le mordisqueé  los pezones, ricos y suaves, le pasé la lengua por su abdominales y llegué hasta su preciosa polla, que comencé a mamar, saboreándola entera. Una delicia de rabaco. Me estuve ahí un buen rato, disfrutando de semejante polla. Aunque no era el único en disfrutar, ya que, el chico al que se la estaba comiendo, me agarraba del pelo y jadeaba a gusto y bien fuerte con cada tragada de polla que le metía. Tras un buen rato mamando, me saca la polla de la boca y me dice .- Cuidado. Poco más y te lleno la boca de leche -. Le dí un beso y me fui para no acabarle la fiesta antes de tiempo.

Al salir del baño oí unos gritos de dolor. No eran gemidos de gusto, bueno sí, pero también de dolor. La curiosidad me llevó hasta el dormitorio grande del fondo. Abrí la puerta y encontré el paraiso, jajajajajaajaja, habían atado a la cama a un tío de unos 30 años, de gimnasio, grande, fuerte. Y tres tíos más estaban alrededor, dos a la cabeza, dándole pollazos en la cara y restregándole los huevos por la boca, y el último le tenía abierto de piernas ante él y dándole golpes con una fusta en la polla y los huevos. Una buena sesión de dominación y bondage era lo que necesitaba la fiesta.

Me quedé un rato mirando el espectáculo mientras me pajeaba suavemente. El sumiso estaba jadeando de gusto y los otros tres jugaban con su cuerpo. Probaron a meterle la fusta por el culo. Le pusieron pinzas en los pezones para tirar de ellas. Le llenaban la boca con polla y huevos hasta medio ahogarle. Unos niños jugando con su juguete, vamos. Y yo encantado de la vida.

Como buen anfitrión, puse orden. Cogí las ataduras para puertas y puse al esclavo bien atado a la puerta de la habitación, le até una mordaza a la boca para que no pudiera gritar y nos pusimos los cuatro en fila, con los rabos bien duros. Empecé a clavarle polla yo, metidas de golpe, sacar y volver a meter de golpe, mientras le azotaba el culo. Después otro, después otro y así nos íbamos turnando para follarle. Esperando a que llegara mi turno de nuevo, le fustigaba la espalda con un látigo de cuero y le escupía a la cara. Tras un rato de destrozarle el culo, y cuando ya lo tenía rojo y abierto en canal, agarré un plug gigante y se lo metí todo dentro. Era un gustazo oir como intentaba gritar pero la mordaza se lo impedía. Volvimos a empezar, pero cada clavada de rabo que le metíamos, era una doble penetración con la espada dentro. Estábamos todos allí muy calientes, le estábamos dando la follada del siglo al cabrón ese. En una de estas que esperaba mi turno, le até los huevos con una cuerda y el otro extremos al mango de la espada, así, con cada embestida de polla, la espada tiraba de la cuerda y le apretaba más los huevos. El esclavo cachas se llevó una buena paliza de escupitajos, ostias, látigazos y dobles folladas por el culo.

Una de las veces, cuando estaba apunto de tocarme zumbar a mi, no quise esperar y cogí el culo del que le estaba clavando polla, lo abrí y, sin dejarle tiempo a decir “este culo es mío” le empotré contra la puerta, clavándole todo mi nabo hasta el fondo. Del empujón, el sumiso se comió la puerta y el tío que quedó emparedado en medio se puso a gemir como un cerdo. De las embestidas brutales que le daba, de rebote, el esclavo se llevaba el doble. No pude parar y seguía y seguía follándome al tío, y el sumiso seguía y seguía recibiendo dobles embestidas. Tras un rato largo de mega follada, empecé a oír que los demás estaban a punto de correrse. Preparé la corrida final, desaté al sumiso, que apenas podía respirar, lo tiré sobre la cama (el pobre no tenía ni fuerzas de sostenerse por si mismo), y nos colocamos los cuatro a su alrededor, pajeándonos, dándole más ostias, clavándole la espada hasta el fondo……y ya no pudimos más y nos fuimos corriendo en su cara, uno por uno. Me reservé el último lugar para descargar toda mi leche. Uno tras otro, le iban lefando la boca, la cara, el pelo. Hasta llegar a mi, que le abrí su lefada boca, le hice engullir todo mi rabo, le apreté la cabeza contra mis huevos hasta medio ahogarle y entonces solté toda mi leche directa a su garganta mientras le daban arcadas. Joder, fue una corrida tremenda. Sin sacar mi polla de su bocaza, uno le iba clavando la espada y otro le pajeaba hasta que el mismo esclavo se corrió de gusto. Quedamos los cinco exhaustos, sudando, con gotas de leche en nuestros capullos y el esclavo sin fuerzas sobre la cama, con la espada aún metida en el culo, la polla bien corrida y la cara y la boca repletas de leche de cuatro tíos que nos lo acabábamos de refollar de manera violenta. Todo un polvazo.

Nos fuimos todos a los baños, ahora vacíos, y nos dimos una buena ducha. El último en ducharse fue el esclavo, que se quedó en la cama recobrando fuerzas.

Fuimos al salón y allí habían tres parejas jugueteando en los sofás, tocándose, mamándose, pero todo suave, como descansando tras la fiesta. Dos de las parejas ya se había ido tras correrse, y tres más se fueron tras la ducha y despedirnos hasta la próxima fiesta. Nos quedamos dos parejas y yo, charlando, desnudos, bebiendo algo para recuperar líquidos. El crío del pollón que me follé en el pasillo, su novio (el activo que se folló a mi colega pasivo en la alfombra), el de la polla hermosa que estaba sentado en el mármol del baño, y su novio (el que estaba en el baño también follándose al otro). Después de un rato de charla y descanso, nos empezamos a empalmar todos de nuevo, y entre caricias y lametones, los cinco volvimos a follar juntos en el salón. Y ya nos quedamos toda la noche, follándonos y después durmiendo en la cama de dos por dos de mi dormitorio.

Al despertar por la mañana, me encontré a una pareja comiéndose las pollas en un 69 y ya nos pusimos los cinco a follar otra vez.

Una buena fiesta, bien organizada, es una noche inolvidable.

Los tíos más buenos del Salón Erótico de Levante

Aquí os traigo lo más caliente del último salón erótico de Levante. Los tíos más buenos, desde luego.

La organización fue un desastre. La disposición de los stands y los escenarios no pudo ser peor para los comerciantes que se gastaron una pasta en poder estar alli.

El ayuntamiento de Elche, responsable del Recinto Ferial donde tuvo lugar el encuentro, que es del PP, prohibió expresamente que hubiera un stand y un escenario dedicados al porno gay. Nada de maricones follando! – dirían. Bueno, ya sabemos como las gastan estos descerebrados, no es nada nuevo.

Por lo demás, los espectáculos y los actores, estuvieron muy bien, aguantando el tipo, y el rabo duro. Hay que decir también que las actrices estuvieron geniales. A pesar de la organización, lo dieron todo por el público.

Los heteros que había allí estaban tan calientes que podías ver sus rabos duros marcarse en sus pantalones. Y en el baño podías verles pajeándose a gusto del calentón que llevaban.

Yo estaba también to empalmao de ver tanto chulo caminando en slip de cuero. Y en el baño, aproveché el calentón de un chaval, para darle de mamar un rato.

El chulo este abierto de piernas que aparece en la fotografía de arriba, no le quité ojo en toda la noche. Ese culo se merecía un repaso. Y el chaval, aparte de estar to bueno, fue muy amable. Todo un polvazo.

Pude sacarle un plano de su espalda, bien armada con un arnés, y llena de tatuajes.

Aquí podeís ver un plano entero de su espalda y culo. Me tenía tan empalmado que me lo hubiera follado a saco allí mismo. Igualmente, entre tanto follar en el escenario, habríamos pasado desapercibidos.

Hubieron stripteases y sexo en vivo. Procuré no perderme nada, pero de vez en cuando, algún chavalito con ganas me requería en el baño para bajarle el calor.

Este me vio y me dio un plano inmejorable de su hermoso trasero. Cuando lo vi, solo podía pensar en enterrar el morro entra esas dos montañas de carne.

Cuando pasé por al lado del stand del cuero, como podreis imaginar, solo del olor ya me puse to berraco. Esos arneses son muy sexys y un buen pantalón de cuero, o unas polainas, bien puestas……son de polvazo seguro.

Estos dos se lo pasaron bien jugando con las chicas, aunk me da que si hubieran jugado entre ellos….tampoco lo hubieran pasado mal. Yo, desde luego, me los hubiera follado, pero bien follado.

Si es que un arnés bien puesto…..uuuufffff….me pone que me lanzo de cabeza.

Ante todo, siempre, llevad condones donde vayaís. Y este chico me hizo el favor de colocarselos en el slip de cuero para hacerle esta foto. No hace falta que os diga lo mucho que disfruté viéndole ponérselos, jajajajajajaa. Si no me hubiera tenido que ir………..ayyyy.

Marathon Man part3

 

Medio adormilado. Corrido hasta decir basta. A las seis y cuarto de la mañana. Llaman a la puerta. Mi joven polvazo aparece ante mi. Con pinta de haber bebido un par de cervezas, me sonríe con las manos metidas en los bolsillos. Un pañuelo palestino al cuello, ropa de segunda mano, 22 años de edad, pelo moreno abundante y medio alborotado y una mirada de “fóllame hasta hacerme flotar” que te desarma.

Entra directo al salón, medio arrastrando los pies. Cuando me acerco a él para besarle, saca de su bolsillo un porro. .- ¿Te apetece que hoy follemos emporrados? -. Con el sueño que tengo y después de las folladas que he metido, si me fumo un porro me caigo redondo. Pero este chico vale la pena y accedo al trato. .- ¿Tienes algo de música? ¿Janis Joplin, tal vez? -. Crear el polvo perfecto (ambientación incluida) es parte de mi misión. Así que siempre tengo música de todo tipo para todo tipo de polvos caprichosos. Musiquita al canto. Bajo las luces. Nos tumbamos en el sofá. Se enciende el porro, y las volutas de humo empiezan a flotar desde su boca. Solo el olor ya hace efecto.

Nos quedamos ahí tirados, casi sin hablar, solo escuchando a la Joplin y sintiendo que se nos va la cabeza. Comenzamos a jugar a acariciarnos con los pies. Le agarro una pierna y la recorro con mi lengua. El ambiente ya está cargado, perdemos la conciencia y nos invade unas ganas tremendas de tocarnos, besarnos, lamernos y comernos por partes. Desnudos ambos, tirados, lamiéndonos. Subo por su cadera, me detengo en sus huevos para metérmelos en la boca, los saco, le chupo la polla, sigo subiendo por su cintura, estómago, pecho y llego al cuello, donde empiezo a lamer, besar y mordisquear. Animado por la oleada de jadeos (nada me pone más que oir a mi amante jadear), le devoro el cuello mientras mis manos exploran su delicioso culito de chaval alternativo y vegetariano. Le abro con los dedos. Se me abraza con fuerza para que no pare de comerle. Mi rabo está tan duro que me va a explotar el capullo. Con disimulados movimientos de cadera, va acercando su agujero caliente y dilatado hasta mi pollazo. Lo coloca en la entrada de su culo mientras sigue gimiendo sin cortarse un pelo, y mi corazón va a mil por minuto. Estamos los dos húmedos. Mi rabo chorrea liquido y su culo esta mojado. De repente, de un solo golpe, sin darme tiempo a reaccionar, se clava todo entero, hasta los huevos, todo mi pollaco en su interior. Ahora somos los dos los que jadeamos al tiempo. La metida ha sido brutal. Hasta el puto mango que se ha clavado. Y aún apretaba más fuerte y se enganchaba a mi cuello para que no la pudiera sacar.

Estoy que no me para ni un tren. Le agarro el culo, le levanto en el aire y comienzo a follarle a saco. Echa la cabeza para atrás y jadea hasta que tengo que morrearle para acallarle, antes de que se presente la policía y nos pille en plena follada.Sigo enculándole a tope. Sigue botando sobre mi rabo. Sigue abrazado a mi cuello. y sigue la Joplin y el humo del porro, llenando la atmósfera del salón.

Le llevo hasta la mesa de cristal para poder tumbarle. Y ahí, sobre la mesa, le agarro los tobillos, le separo las piernas y le abro en canal con mi polla. Las embestidas son lo más fuerte que puedo dar. La reventada de culo es la ostia. No hay manera de parar eso. Le estoy follando hasta el final, hasta las entrañas. El chaval solo gime y jadea y gime y jadea, y se agarra a la mesa. Encorva su espalda, se muerde la mano para no gritar y, sin avisar, brota de su polla unos chorros de leche disparados a su cara. Sin pajearse, se estaba corriendo como pocas veces he visto correrse a nadie. La sola visión de semejante lefada me flipó sobremanera. Yo no dejaba de clavar y clavar y embestir como una bestia. Minutos después, llevó sus manos a mi culo, apretó contra él, me miró a los ojos y me dijo .- Preñame! Dame todo tu puta leche! -. No conozco una palabras mágicas más efectivas que esas. La metí toda hasta el fondo y le llené entero de mi lefa en un orgasmo inusualmente largo. No se ni cuanto estuve corriéndome, pero desde luego me quedé a gusto.

Como si de un colocón se tratara, tras la corrida impresionante que nos habíamos pegado, me volvió la consciencia. A base de embestidas, había movido la mesa de una parte a la otra del salón.  Le ayudé a levantarse. Le temblaban las piernas y se apoyó en mi para llegar a la cama, donde se desplomó, aún jadeante. La vista era preciosa. Su cuerpecito, brillante por el sudor. La cara llena de su propia lefa. Sin fuerzas para moverse. Su pecho palpitando por la respiración acelerada. Me quedé unos segundos mirándole. Era hermoso.

No pude evitar arrodillarme a su pies y comenzar a besarlos y lamerlos, subiendo de nuevo, suavemente, lentamente, por todo su cuerpo. Al llegar a la boca, nos besamos hasta fundirnos. Me dió media vuelta hasta tumbarme. Agarró mi rabo, todavía duro y sin ganas de que dejara de estarlo, y se lo metió de nuevo dentro. Esta vez iba a ser todo más pausado. Disfrutando de nuestros cuerpos sensibilizados tras el primer polvo. Caricias, besos y una cadencia de clavadas que podía sentir cada centímetro de mi hundiéndose en cada centímetro de él.

Tras ese segundo polvazo, nos quedamos dormidos como dos críos. No se si fue el mejor polvo de la noche, pero desde luego no lo podré olvidar.

 

Marathon Man part2

Se han hecho ya las dos de la madrugada y casi me quedo sobado en el sofá. El polvo con el chaval fue tan bueno que, si por mi fuera, pasaba tres pueblos de los siguientes. Pero como soy cumplidor, he de terminar lo que he empezado.

Estoy despejándome un poco en el baño, agua en la cara y eso, cuando suena el timbre de abajo. .- ¿Quién es? -. Pregunto, aunque a esas horas solo podía ser a quien yo estaba esperando. .- Soy Pedro, tío. Oye una cosa, que en el bar he conocido a un chico que está muy bien y tal y, bueno, que si te importa que se una a la fiesta -. Mierda, pienso, espero que sea bueno follando. .- Dale, subid! -. Pedro es buen colega. A ver, apenas le conozco, pero parece buen chaval. Me lo follé hace tiempo y su culo absorbe que da gusto. Tiene veinte mil tatuajes y dilataciones en las orejas, y una carita dulce que dan ganas de llenársela de lefa.

Abro la puerta y está mi colega, con pantalón corto y camisa negra, y a su lado hay un tío de unos 40 años, con el pelo muy canoso y barba de una semana. Venía sin camisa y su cuerpo estaba tan musculado y definido que podrías estudiar anatomía en él. Era guapo y llevaba puesto un pantaloncito estrecho que marcaba un buen nabo hacia la derecha. Me daba en la nariz que estos dos se habían estado calentando por el camino.

Mientras íbamos al salón, yo estaba haciendo cuentas. .- A ver, mi siguiente cita viene a las 3, apenas quedan 45 minutos, así que tengo que despacharles rápido -. Menos mal que se que Pedro es de corrida fácil, por eso le di cita al siguiente para solo una hora después, así que no sería complicado meterle caña y terminar pronto.

Les dejé en el sofá y fui a por agua fresca. Cuando regresé, Pedro ya estaba cabalgando sobre el rabazo de su amigo. Tranquilamente, puse el agua sobre la mesa, los vasos, me desnudo y comienzo a pajearme mientras admiro la escena. El culo de Pedro es de los buenos, abierto y tragón. Su colega tiene un nabo como el mío, grande y grueso. Me encantaba ver como le atravesaba el agujero, parecía que le abría en canal.

Cuando ya estoy empalmado y con ganas de follarle, me dice que me siente sobre el respaldo del sofá para mamármela. .- No! -. Le digo yo, que ya tenía una idea mejor. Me lubrico bien el rabo, le inclino hacia delante, apoyo el capullo en su culo, junto a la polla del colega y empujo de golpe hasta clavarla entera y a lo bestia. Pedro mordió el sofá, su amigo soltó un gemido que parecía que se corría y yo me quedé tan a gusto con la enculada que empecé a taladrar con fuerza y ritmo. Todos jadeábamos como si no nos oyera nadie. Le ostio el culo a Pedro mientras le estampo contra su amigo y no paro durante media hora de embestirle sin importarme si le estaba destrozando el culo o no. Las dos pollas rozándose todo el rato, lo salvaje de la follada y el cuarentón con cara de disfrute, me estaban poniendo a punto de nieve. Sin querer aguantar más, salgo del culo de Pedro sin avisar, me subo al sofá y descargo toda mi leche sobre sus caras. Chorrazos directos que les llenan la boca de lefa caliente. Me bajo y me aparto para coger aire. El amigo aparta a Pedro de un empujón, lo arrodilla y también le suelta sus buenos chorros en la cara. Se queda en el suelo, cubierto de lefa y pajeándose hasta correrse en su mano. Le agarro la mano, se la restriego bien por toda la cara, le pego un lametazo y morreo al amigo (ganas tenía de besarle desde que le vi).

Una vez corridos, limpiados y vestidos, les despido en la puerta, no sin antes quedarme con el teléfono del cuarentón para una sesión un día de estos. Y yo a la ducha que me viene el siguiente.

El siguiente es el amigo de un amigo, Jorge, un chaval de 20 años, rubito, de ojos de miel, que me presentó mi colega hace unos días. Me pasó su teléfono y una propuesta de polvo por debajo de la mesa de la cafetería donde nos vimos. No está especialmente bueno, pero tiene algo que invita a follárselo.

Aparece en mi puerta y viene acompañado. .- ¡Joder! ¿¿¿¿Otra vez????? -. Pienso yo al ver a otro chavalito joven como él a su lado. Otro trío me toca. Si esto sigue así, renuncio, jajajajaja.

.- Espero que no te importe. Es mi primo. También es gay. Ha venido con su familia y hemos salido juntos. Pero él solo va a mirar, no participará -. Me dice con carita de disculpa. Entramos al salón. El primo se queda en un sillón y Jorge y yo en el sofá. Como estoy en toalla, les pido que se desnuden, para estar en igualdad de condiciones (y de paso acelerar el tema, ya que en hora y media viene el penúltimo, ¡Espero!, de la lista). Debajo de sus ropas escondían algo que no había yo notado, unos cuerpos hermosos, sin pelo, dorados de la playa y unos buenos pollones que llamaron mi atención. Jorge empieza a hablarme, algo cortado, de lo mucho que le gusté cuando me conoció y de las ganas que le entró de comérmela allí mismo. Sus rabos empezaron a crecer al hablar de sexo y el mío al verles empalmarse. Que gustazo de nabazos. Nos estamos acariciando las pollas mientras hablamos. El primo le dice que quiere ver como me la chupa y Jorge se tumba bocabajo en el sofá y se mete mi polla en la boca. Yo me quedo en la gloria al comprobar la suavidad y profundidad de su garganta. Dedica su tiempo, lame de arriba abajo, se la traga entera, se mete los huevos en la boca, los succiona, vuelve a mamar rabo. Yo encantado de la vida. La mamada está siendo genial. No dejo de mirar al primo y su forma de observar a Jorge comiendo polla. Se está pajeando de lo lindo. Yo me pongo muy cerdo viendo como se la machaca. Con una mano va y viene por su pollón, y con la otra se agarra los huevos y acaricia su culo. Me pone mucho ver como un tío bueno se masturba ante mí.

Apenas había pasado media horita de mamada y pajote, cuando el primo se levanta, se lubrica la polla y se la clava a Jorge, que estaba en lo suyo sin enterarse de nada, por sorpresa. Jorge se mete mi rabo hasta lo más hondo, a causa de la repentina enculada. El primo comienza a bombear sin compasión. Parece que le tenía muchas ganas. Jorge no deja de comerse mi polla hasta los huevos y de gemir a lo bestia, mientras su primo le agarra de la cabeza y se la hunde aún más en mi entrepierna a la vez que taladra su culo con bestiales embestidas. Me gusta lo que veo. El primo está fuera de si. Clava y clava y clava como si quisiera partirle en dos. Jorge traga y traga y traga que, si sigue así, me voy a correr directo en su estómago.

Después de un rato largo aplastando el sofá a empujones, el primo me mira, sonríe y hace un gesto con la cabeza para que me ponga detrás de él. Acto seguido, saco mi nabo de la boca de Jorge y le pongo un cojín para que muerda, por que la que espera es buena. Lubrico, coloco en posición y atravieso el culo del primo de un solo golpe y hasta los mismos huevos. De la embestida, Jorge se traga el cojín y su primo suelta un gemido de la ostia. No se si se lo habían follado mucho antes, pero desde luego no había sido follado por alguien como yo. Le empiezo a dar de la misma medicina que le ha dado a Jorge. Las enculadas más fuertes de las que soy capaz, la follada más bestia de la noche. No puede ni reaccionar, y se folla a su primo con los rebotes de mis embestidas. El pobre Jorge no para de morder el cojín para no gritar. Su primo jadea alto y claro y yo enfundo y desenfundo sin parar. Me gusta el culito del chaval, entra sin problema y es profundo.

No se ni cuanto tiempo estuvimos así, ya que perdí el norte y solo quería romperle a pollazos. De repente, medio ahogado, escuchamos a Jorge soltar un “Me corro, me corro”. Sí, se estaba corriendo y llenándome el sofá de leche. Ni por un segundo paro, pero Jorge si que se escabulle como puede y se tumba en el suelo bocaarriba para recuperarse. Yo agarro de las caderas al primo, le pongo en cuatro y le sigo montando. Ahora es él quien coge el cojín y lo muerde, y yo sigo enculando sin piedad.

Tras un rato, estoy que me corro vivo. Le incorporo, le paso mi brazo por el pecho y le muerdo la nuca mientras veo como se pajea. No tarda en soltar toda su lefa sobre mi sofá. Dale, más que me toca limpiar. Le empujo hacia delante, saco mi rabo, abro con una mano su culo para ver su, más que dilatado, agujero, enrojecido y brillante, y con la otra mano me pajeo hasta lanzar disparos de leche directos a su interior, procurando no fallar ni uno. Una vez corrido, le meto un par de dedos y recojo algo de lefa y le doy un manotazo en la nalga que hace salpicar.

El primo cae rendido sobre el sofá. Jorge aún jadea en el suelo y yo me levanto para ver la escena desde lejos. Joder, ha sido un buen polvazo. Voy a por unas toallas para que se limpien. Mientras, se besan. Para mi que estos dos se tenían ganas desde hace tiempo y por fin se han follado. No creo que sea la última vez que lo hagan.

En la puerta les despido. Me dan las gracias por semejante follada (no me gusta que me lo agradezcan, ya que yo he disfrutado tanto o más que ellos) y quedamos que lo repetiremos pronto. Yo, extenuado, me vuelvo a la ducha, a ver si me da tiempo a descansar antes del siguiente invitado.

Son las 5 de la mañana. Me había quedado traspuesto en el sillón tras la ducha, cuando llaman a la puerta. Es Sergio, mi penúltima visita y, sorpresa, viene solo. Menos mal! Intranquilo y algo acelerado, me dice que no puede quedarse. Sus colegas le están esperando abajo para irse a una discoteca “nosedonde”, pero que está todo empalmado de pensar en mi y en el polvo que íbamos a pegar. Se desabrocha el pantalón y deja libre su rabazo duro a punto de reventar. .- Vamos, Manu, no puedo ir así toda la noche. Hagamos un apaño rápido -. Lo primero que pensé fue que, si tantas ganas tenía de mi ¿Porqué no mandaba a la mierda a sus colegas y se quedaba conmigo?, pero racionalicé y vi el pollazo que tenía y que yo necesitaba descansar de tanto sexo, así que le di un beso, me arrodillé y comencé a mamársela a conciencia. Le apliqué la técnica de los dos minutos, que suelo usar cuando quiero que alguien se corra rápidamente. Dicho y hecho, tras unos minutos comiéndome su hermoso rabo y lamiéndole las pelotas, se corrió en mi cara con una más que abundante carga de lefa. Que se te corran en la cara tiene algo especial que lo hace fantástico. No se si son terminaciones nerviosas o el gustazo de la situación, pero una buena corrida en la cara mola, mola mucho, mucho.

Limpié lo que quedaba de lefa con la lengua, le di un morreo, le guardé el nabo en el pantalón y me dijo .- Joer, Manu, gracias por el apaño. Me has dejado nuevo. Prometo que esta semana me follas sí o sí -. Con tipos como Sergio, nunca sabes cuando van a volver a aparecer, pero me gustó el cambio, de follar yo, a ser otro el que se corriera sobre mi. Nos despedimos y me alegré de poder descansar un rato más. Hasta las 6 de la mañana no llegaría mi fin de fiesta.

 

Continuará.

Marathon Man

El pasado fin de semana tuve un maratón de polvos. Me follé a nueve tíos. No me malinterpretes, no soy de los que fardan de tirarse a muchos hombres en corto espacio de tiempo. Me gusta más follar con uno, o en trío, al día. Estar tres o cuatro horas con el mismo polvo, explorar bien toda la atracción sexual, las posibilidades, la pasión. Pero hay ocasiones, como esta, o en fiestas tipo Circuit, de la espuma, InToTheTank, etc… donde, sin saber bien cómo, la situación te pide ir a degüello y calzarte todo culo masculino que se ponga por delante. No es momento de plantearse ¿Calidad o Cantidad?, sino de acaparar tanto sexo como sea posible.

Por desgracia (?) no fueron los nueve a la vez, en orgía (eso me hubiera ahorrado tiempo y energía), sino que los distribuí a lo largo de toda la noche del sábado hasta el mediodía del domingo. En principio iban a ser solo seis, dos al principio y otros cuatro en diferentes horas, pero te lías, te lías, y acabaron siendo tres tríos y tres por separado. Ya sabes que, en cuestión de sexo, la planificación no sirve de mucho.

Sábado. 21:00h. Interior casa. Llegan mis primeros invitados. Les debía este polvo desde hace meses. Que si quedamos, que si no. Que si salgo de viaje, que si tenemos un compromiso. Una pareja, rapados, de aspecto duro. Uno alto, otro bajo. Ninguno de ellos bajaba de los 35 años. Saludos pertinentes. .- Uff, que calor hace! -. .-  Pues sí, es agobiante este clima -. Y el más bajo, a los cinco segundos de entrar, ya me estaba comiendo la polla. Supuse que era el pasivo, son los más ansiosos por tener rabo en la boca. Y allí, en el recibidor, estaba con el pantalón de estar por casa por los tobillos, un tipo bajito mamándome el nabo, y su novio comiéndome el culo. Vale, empezamos a saco. El novio, al parecer, tenía esperanzas de follarme, por las ganas con las que me abría el culo con su lengua. Me agarraba las nalgas, las apretujaba, las separaba y me lamía el agujero intentando meterla dentro. El otro tragaba rabo hasta los huevos, como si su garganta no tuviera fin. La verdad es que el gustazo que me estaban dando era la ostia. No hay nada como estar “servido” por dos tíos a la vez comiéndotelo todo.

Tras un rato viendo las estrellas, les empujé hasta el dormitorio. Tumbé al activo en la cama y le tiré un condón, senté a horcajadas al pasivote y le lubriqué el culo. Me puse yo otro condón y le clavamos las dos pollas a la vez. Yo no tenía tiempo que perder en preliminares. Le empezamos a destrozar el agujero a base de bien. Procurando meter y sacar ambos a la vez. Era esa clase de pasivo que, en vez de culo, tienen un pozo sin fondo. Que, como no le metas más de una polla, casi que no sientes nada. Quise ser más bestia y agarré un dildo gigante y lo apoyé junto a nuestras pollas. Con cada embestida, apretaba un poco más el dildo hasta metérselo también bien dentro. Paramos un poco el ritmo para acostumbrarnos a la tercera polla. El chaval lanzó un gemido fuerte y mordió a su novio en el hombro. Una vez pasada la primera impresión, continuamos reventándole a pollazos. Apenas pasaron 20 minutos de bombeo trifásico, cuando oímos en susurros .- Me corro, joder, me corro -. Y el chaval se estaba corriendo a base de bien, sin tocarse, sobre el torso de su novio. Nosotros seguimos follándole sin parar. Saqué el dildo, zumbamos varios minutos más, y el novio me miró y leí en sus labios que estaba a punto de soltar la leche. Salimos del culo abierto y rojo del pasivo, le tumbamos en la cama y nos pajeamos en su cara, con la boca bien abierta hasta descargar toda la lefa dentro, lefa que el chico se afanaba en no desperdiciar una gota. Unas cuantas ostias con el rabo para sacudírnosla y listo. Nos desplomamos en la cama para coger algo de aire.

Miré el reloj, quedaba media hora para que llegar mi siguiente polvo. Después de un poco de aseo, se visten y se quedan como a la espera de si salíamos de marcha o algo. Les tuve que despedir amablemente. El polvo había estado muy bien pero tenía que prepararme para el siguiente.

A las 22:30h. vendría mi segundo asalto. Un chico dulce, risueño, algo tímido, de espectacular cuerpo voluminoso de gimnasio, piernas gruesas y fuertes, culo redondo y carnoso, torso musculado de grandes pectorales y carita de modelo de portada.

Vale, me di una ducha rápida (no me gusta follar con el olor a látex y lubricante de un polvo anterior con otro), cambio la sábana y enciendo un par de velas para dar ambiente. Con este chico no va la cosa tan a saco, necesita tiempo, y con lo bueno que estaba, programé mi siguiente visita para las dos de la madrugada.

.- Ding, dong -. Aquí estaba mi modelete. Yo aún con la toalla en la cintura. Él en pantalón vaquero cortado y camiseta de tirantes. Joder, estaba bueno por todas partes. Me quito la toalla y me tiro en la cama mientras se desnuda. Deja caer su pantalón, se desembaraza de su camiseta y yo me derrito ante semejante belleza. Se medio tumba a mi lado y empezamos a hablar de cómo nos va el verano. Mi mano acaricia su muslazo, desde la rodilla hasta la cintura, recorriendo cada centímetro. Mi polla empieza a crecer a ritmo acelerado hasta empalmarse como una piedra. El tacto de esa piel suave, dorada, junto con la visión de sus labios gruesos y sus ojos verdes, hablándome, me tenían a punto para meterle la gran follada. Cuando vio mi rabo duro, sonrió y, sin dejar de mirarme, se introdujo mi nabo en la boca. Subía y bajaba, paraba para lamerme los huevos, volvía a comérmela hasta el fondo, y, todo, con lentitud y suavidad. Yo flotaba en una nube de placer. Le agarraba del pelo y le clavaba la polla en la boca. Él me agarraba de la cintura y se la metía aún más dentro. Media hora de oleadas de gustazo. No podía esperar más tiempo. Le hice un gesto para que se tumbara sobre mí y plantara su hermoso culo, ese banquete delicioso, esas dos montañas de carne de Kobe en mi cara. Saqué la lengua y comencé a comerle entero. No puedo describir el sabor de su piel, solo decir que, si hubiera muerto en ese momento, la vida habría valido la pena, totalmente. Mordisqueba sus nalgas, lamía su agujero, le abría con los dedos, aplastaba su culo contra mi cara queriendo auto-ahogarme con semejantes volúmenes. Él iba y venía por mi entrepierna, saboreándolo a placer. Yo seguía inmerso en mi manjar de carne.

Ya había perdido la noción del tiempo, cuando se levanta, coge un condón, me lo coloca, se apoya en la pared, saca culo, me mira y me dice .- Fóllame! -. Me pongo detrás, viendo su espalda ancha confluir en su estrecha cintura, la increíble redondez de su culo, sus piernas grandes rectas y como se acerca hacía mí para que le clave mi rabo. No hay museo en el mundo que guarde una obra de arte como aquella. Coloco mi polla en la entrada de su agujero, dilatado por mi lengua, y empiezo a introducirla poco a poco (ya me lo he follado antes y se que hay que ir despacio para que no le duela). Contemplo como se clava en su interior hasta llegar al fondo. Paro unos segundos, coge aire, se acostumbra a mi polla y me da la señal para que comience a bombear. Salgo lento de su culo, y vuelvo a meterla. Salgo lento, y vuelvo a meterla. Voy acelerando el ritmo, sin dejar de hacerle sentir cada centímetro de rabo. Cuando está clavada del todo, empujo más para que sienta mis huevos contra los suyos. Con el calor, la piel de nuestros cuerpos se pega cuando chocan. Me coge de la cadera, me aprieta contra él y se que debo dar comienzo a la follada. Rabo entra, rabo sale, las embestidas se hacen más fuertes a cada momento. A veces se golpea la cabeza contra la pared, pero yo no dejo de follarle y follarle y follarle el culazo que tiene. Le abro las nalgas con las manos, su agujero se expande y yo sigo clavando con rapidez y contundencia. Le cojo de los hombros para atravesarle entero con mi rabo. Yo ya me olvido del resto de polvos de la noche y solo tengo mente para destrozarle su precioso culo. Comienzo a sudar, las gotas resbalan de mi frente a su espalda. Él no deja de jadear. Yo no dejo de jadear. Y el ritmo se acelera.

Me da un toque en la cadera de nuevo y se que debo parar. Salgo y cojo aire. Me lleva de la mano hasta el sofá del salón. Se sienta en el respaldo, coloca sus piernas sobre mis hombros, le meto la polla otra vez y vuelta a bombear en su culo tan fuerte como es posible. Esta vez puedo verle la cara, es guapo hasta decir basta, me mira y jadea, le está gustando mucho, yo le miro y me gusta lo que veo. Le tengo agarrado de los muslos mientras embisto mi polla hasta sus entrañas. De repente, resbala y cae sobre el sofá, con su cabeza en el asiento, su espalda en el respaldo, su culo hacia arriba y yo clavado dentro. Del golpe, la metida de polla ha sido brutal. Apoyo mis manos en el asiento y continúo zumbándole. Con esa posición, la intensidad de los pollazos es inmensa, casi podía sentir como le partía en dos, como le llegaba hasta el estómago. Y así, yo, medio en el aire, medio apoyado, le metía enculadas sin parar mientras gemía sin control.

Su polla estaba dura. Si pudiera estirar su lengua un poco más, lo mismo hasta se la chupaba él mismo. Mi sudor caía sin parar y no dejaba de clavar nabo una y otra vez. Ni se cuanto tiempo estuvimos así, cuando soltó unos jadeos fuertes y se corrió con buenos chorros de lefa que fueron a parar directos a toda su cara. Al verle la cara de placer que ponía cuando le follaba, me tenía descontrolado, cuando ya vi como se corrió, flipé. Puse los pies en el suelo de nuevo, saqué mi polla de su culazo, rodeé el sofá y solté toda la leche del mundo sobre su propia corrida. Abrió la boca y la recibió con ganas mientras yo no dejaba de correrme. Fue fantástico. Respiré hondo, intenté recobrar el aliento y le ayudé a ponerse de pie. Frente a mi, los dos sudados, su preciosa cara llena de leche, no pude por menos que besarle y compartir aquella mezcla de lefa, sudor y placer.

Nos duchamos juntos, bebimos algo para recuperar líquidos, se vistió quedamos para ir al día siguiente juntos al cine por la noche. Cuando se fue, yo me quedé tirado en el sofá, recobrando fuerzas para el siguiente polvo, que vendría en media hora.

Continuará.

Fóllate a ti mismo!

A menudo me preguntan cuál es el mejor dildo para follarse uno solo en casita. Y la primera respuesta siempre es “La Espada de Damocles“.

Es mi primera opción por su versatilidad. Aunque es firme y gruesa, tiene la suficiente maleabilidad para que puedas acostarte en la cama, piernas en el aire, abrirte bien, mojarte el agujero y clavartela a gusto sin que tengas que estirar mucho los brazos, ni sea incómodo meterla y sacarla.

Su mango hace que te la puedas meter entera, o solo la mitad (mide 23 cm. solo de rabo), con facilidad. El mango es de 13 cm. para que puedas manejarlo con soltura. Ese extra que se necesita en todo dildo para una confortable autofollada.

Acuérdate que, todo dildo que te metas, debe llevar siempre condón y estar bien lubricado, aunque sea para clavártelo tu mismo. Y no es sano sacar un dildo del culo de tu novio, polvo ocasional o follamigo y metértelo tu sin haberle cambiado el condón.

Si, además, quieres hacerte una doble penetración, la recomiendo muuucho, tienes el pene doble.

Este dildo de 45 cm. en total. Tienes la misma firmeza pero versatilidad que el anterior, así que puedes follarte igual de bien, pero con el añadido de tener otra polla. Así que, si te animas, puedes hacerte una doble penetración y quedarte muy bien follado sin necesidad de tirar de follamigos o redes sociales. También, si nunca has sido doble-penetrado, te será muy útil para entrenarte para ello.

Y si tu colega y tu sois versátiles o pasivos, pues os abrís bien de piernas, os metéis un lado cada uno y a follaros mutuamente.

Ambos dildos son muy venosos, los que aumentará considerablemente el placer que vas a sentir. Y la comodidad de su manejo hará que no haya noche, tarde o mañana, que no te quedes bien follado. Hayas ligado o no. No crea adicción, jajajajajaa, pero desde luego que le vas a dar uso.

El señor de los cockrings.

Quiero hablarte del uso y disfrute de los Cockrings. Y quiero hacerlo por que es un juguete  sexual muy versatil, con muchos diseños y que puedes llevar solo para cuando follas o, si te da la gana, cuando sales de fiesta, vas a la playa (y yo los he visto hasta en saunas).

Importante es que sepas que no es bueno que lo lleves puesto más de unas horas, ya que tu piel se resentirá. Con la presión y el roce, es normal que se irrite un poco la piel (puedes usar un poco de lubricante con base acuosa para minimizar el roce). Así que nada de dejárselo puesto durante días, pero si que está bien para salir a la disco (que seguro encuentras a quien follarte), o si vas a la playa (aconsejo que no sea nudista, para que el sol no lo “caliente”).

Mete primero la polla, cuando no esté dura, y después un testículo, y luego el otro. Se que es incómodo eso de meter los huevos, pero una vez que te acostumbres, ni te darás cuenta (acuérdate de que puedes usar un poco de lubricante para facilitar la “entrada”). Es importante que escojas el cockring de tu talla (puedes medir la circunferencia de tu polla y huevos con una cinta métrica). No quieras pillarlo más pequeño de la cuenta, por aquello de que, a más presión, más efecto, por que te va a ser casi imposible ponértelo y, si lo consigues, te puede apretar tanto que, en vez de placer, te ocasione muy mal rollo, jajajajajaja.

Si eres muy aprensivo, y eso de “estrujar” tus huevos para meterlos por un aro no te gusta nada, puedes pillarte un cockring con remaches y será tan fácil como si te colocases una pulsera. Un “click” y ya está puesto.

Te recomiendo que te lo quites después de correrte. Primero por que ya ha cumplido su función (retener sangre en tu polla para hacerla dura como una piedra y aumentar la sensibilidad pero alargar el polvo) y segundo, por que, con el polvazo, la piel ha sufrido y es hora de que la sangre fluya de nuevo con libertad.

En cuestión de diseños, hay cientos de ellos para todas tus necesidades. Hay de aluminio y acero, de silicona, de látex…. Los hay en forma de brazalete para estirar tus huevos o la polla (como un corset), en forma de lengua (que hace palanca en el perineo y estimula la parte que va de los huevos hasta el ano), con accesorios (como un aro que aprieta la polla y otro que aprieta los huevos, una barra con una bola al final, que sale del cockring y va hasta tu culo, con la misma barra y bola pero va hasta tu capullo, etc…..) y según la ocasión, hay de diferentes colores. Con la bandera gay, tornasolados, rojos, transparentes, etc….. Los de acero o aluminio brillantes son muy elegantes, los de colores van bien para la piscina, playa, etc…. Los negros son para si eres discreto, igual que los transparentes. En los círculos del sexo duro (cuero y BDSM) se estilan más los negros y rojos. Eso ya es que encuentres el que más vaya con tu personalidad.

Te recomiendo también que, para cada ocasión, lleves un cockring adecuado. A la piscina no lleves uno de “corset” por que no pega nada, sin embargo, uno de silicona de algún color vivo, si que viene al caso. Son una moda y tienen su estilo.

Si los sabes utilizar, será un punto a tu favor.